La entropía cruzada categórica es la función de pérdida estándar para clasificar en varias clases mutuamente excluyentes. Compara la distribución que predice la red, normalmente tras una softmax, con la etiqueta real codificada en formato one-hot, y penaliza con fuerza asignar poca probabilidad a la clase correcta.
La entropía cruzada binaria es la función de pérdida estándar para clasificar entre dos clases. Compara la probabilidad que devuelve la sigmoide con la etiqueta real, 0 o 1, y castiga con fuerza los fallos seguros. Su fórmula nace de la máxima verosimilitud y su derivada se combina con la sigmoide en un gradiente muy simple.
El error absoluto medio (MAE) promedia el valor absoluto de la diferencia entre predicción y realidad, así que un valor atípico pesa lo justo y no dispara la pérdida. La pérdida de Huber combina esa robustez con la suavidad del error cuadrático medio mediante un parámetro delta que decide dónde cambia de comportamiento.
El error cuadrático medio (MSE) es la función de pérdida más común en regresión: promedia el cuadrado de la diferencia entre cada valor real y su predicción. Elevar al cuadrado castiga con fuerza los fallos grandes, hace la función derivable y fija un objetivo claro para el descenso de gradiente.
Una función de pérdida mide cuánto se equivoca una red neuronal en un solo ejemplo, comparando su predicción con el valor correcto. La función de coste promedia esa pérdida sobre todo el conjunto de datos. Ese número único es el que el entrenamiento intenta reducir paso a paso con el descenso de gradiente.
La propagación hacia delante es el proceso por el que una red neuronal transforma la entrada en una predicción, capa por capa. En cada capa multiplica el vector de entradas por una matriz de pesos, suma un sesgo y aplica una función de activación, de modo que la salida de una capa alimenta a la siguiente hasta el resultado final.
El gradiente explosivo ocurre cuando la norma del gradiente crece sin control al retropropagar el error, sobre todo en redes profundas y recurrentes con pesos grandes. El entrenamiento se desestabiliza y la pérdida se vuelve NaN. El recorte de gradiente, junto con una buena inicialización y normalización, es la solución estándar.
El gradiente que se desvanece aparece cuando la señal de error se encoge al retropropagarse por muchas capas. Las funciones sigmoide y tangente hiperbólica tienen derivadas pequeñas, y su producto tiende a cero, así que las primeras capas apenas aprenden. ReLU, una buena inicialización y la normalización resuelven el problema.
Elegir una función de activación es sencillo con una regla base: usa ReLU en las capas ocultas, GELU o SiLU en transformers y reserva la salida para softmax en clasificación multiclase, sigmoide en problemas binarios y una activación lineal en regresión. Esta comparativa reúne fórmulas, rangos y casos de uso.
La función Mish se define como mish(x) = x·tanh(softplus(x)). Es suave, no monótona y se autorregulariza, propiedades que le permiten superar a Swish y a ReLU en muchas pruebas. El detector de objetos YOLOv4 la adoptó en su columna vertebral como activación por defecto.
La función Softplus se define como softplus(x) = ln(1 + eˣ): una aproximación suave y siempre positiva de ReLU cuya derivada es exactamente la sigmoide. Es derivable en todo su dominio, evita el vértice anguloso de ReLU y su salida nunca llega a cero del todo.
La función SELU (Scaled Exponential Linear Unit) se define como SELU(x) igual a lambda por ELU(x), con lambda cercano a 1,0507 y alfa cercano a 1,6733. Esas dos constantes hacen que las activaciones converjan solas hacia media cero y varianza uno capa tras capa, y crean redes profundas que se normalizan a sí mismas sin batch normalization.
La función ELU (Exponential Linear Unit) devuelve x cuando la entrada es positiva y α(eˣ−1) cuando es negativa. Al permitir valores negativos suaves, acerca a cero la media de las activaciones, acelera la convergencia frente a ReLU y evita las neuronas muertas gracias a un gradiente que nunca se anula del todo.
La función Swish, también llamada SiLU, multiplica la entrada por su sigmoide: swish(x) = x·σ(x). Es suave, no monótona y se autorregula, por lo que suele superar a ReLU en redes profundas. Modelos como LLaMA y EfficientNet la usan como activación por defecto.
La función GELU (Gaussian Error Linear Unit) multiplica cada valor de entrada por la probabilidad de que la normal estándar sea menor que ese valor. El resultado es una curva suave, con derivada continua, que pesa las entradas por su magnitud y se ha convertido en la activación por defecto de BERT y GPT.
Una función de activación es la operación no lineal que cada neurona aplica a su suma ponderada z para producir su salida a igual a f de z. Sin ella, apilar capas solo encadena transformaciones lineales y toda la red se reduce a una sola. La no linealidad es lo que permite aprender patrones complejos.
En una neurona artificial, los pesos miden la importancia de cada entrada y el sesgo desplaza el resultado. La neurona multiplica cada entrada por su peso, suma todo y añade el sesgo para obtener la suma ponderada z = Wx + b, el número que luego pasa por la función de activación.
El perceptrón es la neurona artificial más simple: recibe varias entradas, las multiplica por sus pesos, suma un sesgo y aplica una función de activación que decide entre dos salidas. Frank Rosenblatt lo presentó en 1958 y sigue siendo la pieza básica con la que se construyen las redes neuronales modernas.
La probabilidad en redes neuronales aparece en tres ideas: una distribución asigna pesos a los resultados posibles, el valor esperado promedia esos resultados y la verosimilitud mide cómo de bien encaja el modelo con los datos. De esas tres piezas nacen la softmax y la entropía cruzada.
La función exponencial eˣ y su inversa, el logaritmo natural ln(x), aparecen una y otra vez en el aprendizaje profundo. La exponencial construye la sigmoide y la softmax para convertir números en probabilidades, y el logaritmo natural define la entropía cruzada, la pérdida con la que se entrenan los clasificadores.
Una derivada parcial mide cómo cambia una función cuando movemos solo una de sus variables y dejamos fijas las demás. El gradiente reúne todas esas derivadas parciales en un vector que apunta hacia el ascenso más pronunciado; en una red neuronal, moverse en sentido contrario reduce el error y guía el entrenamiento.
La regla de la cadena calcula la derivada de una función compuesta multiplicando las derivadas de sus eslabones: si y depende de u y u depende de x, entonces dy/dx es dy/du por du/dx. Esa multiplicación de derivadas capa por capa es exactamente lo que hace la retropropagación para entrenar una red neuronal.
Las reglas de derivación esenciales son un puñado de fórmulas que convierten cualquier función en su derivada: la regla de la potencia, las del producto y del cociente, y las del exponencial y el logaritmo. Con ellas, más la regla de la cadena, una red neuronal calcula gradientes y aprende ajustando sus pesos.
Una derivada mide la tasa de cambio de una función: cuánto varía su salida cuando la entrada cambia un poco. En una red neuronal, esa pendiente indica en qué dirección y con qué fuerza ajustar cada peso para reducir el error, y es la base del descenso de gradiente y la retropropagación.
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