Cuatro años y medio después de la entrada oficial de Rust en el kernel Linux 6.1, con drivers reales de GPU Apple y NVMe en producción y tras varios conflictos mediáticos entre mantenedores, toca hacer balance técnico sin histrionismo. Qué funciona, qué cuesta y hacia dónde va la próxima fase.
Rust entró en el kernel de Linux como experimento en 2022. Tres años después tenemos drivers estables en árbol, una API interna cada vez más pulida y la primera camada de contribuyentes que consideran el lenguaje la opción por defecto para código nuevo.