Dragonfly lleva tres años como alternativa compatible con Redis, pero con arquitectura multihilo y sin fork para persistencia. En 2025 ya no es una curiosidad: hay despliegues serios que lo eligen por coste y latencia. Repaso de qué cambia y cuándo compensa mirarlo con calma.
Redis pasó a licencia dual SSPL/RSAL en marzo de 2024, dejando de ser open source según la OSI. Valkey nació como fork BSD 3-Clause respaldado por AWS, Google Cloud, Oracle y la Linux Foundation, con compatibilidad total de protocolo con Redis 7.2. La migración es casi siempre trivial: cambiar el binario o la imagen Docker.
Redis no es una estrategia de caché por sí solo, sino una pieza más: elegir el patrón correcto entre cache-aside, read-through, write-through y write-behind, diseñar el TTL según cómo cambian los datos, invalidar explícitamente lo crítico y mitigar el thundering herd con jitter y locks son las decisiones que de verdad marcan la diferencia en producción.
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