Un sistema RAG sin evaluación continua se degrada en silencio. Los índices cambian, los modelos se actualizan, los usuarios preguntan cosas nuevas. Este es un repaso práctico de qué métricas vigilar y cómo montar el cuadro de mando que avisa antes del incidente.
Medir la calidad de un sistema RAG con rigor exige más que revisar unas cuantas respuestas: hacen falta métricas objetivas (fidelidad, relevancia, precisión y cobertura de contexto), un conjunto dorado de cientos de preguntas curadas y validación humana periódica del juez LLM para evitar conclusiones engañosas.
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