European Accessibility Act: primer año en práctica
Actualizado: 2026-05-03
El 28 de junio de 2025 entró en vigor la obligación sustantiva del European Accessibility Act, la directiva 2019/882 traspuesta por todos los estados miembros a lo largo de 2022 a 2024. Seis meses después, ya tenemos datos reales: los primeros expedientes sancionadores abiertos en España, Alemania y Países Bajos; los primeros despliegues forzados de remediación masiva; y lecciones operativas suficientes para distinguir qué empresas estaban preparadas y cuáles entraron en pánico al descubrir el alcance a última hora.
Puntos clave
- El EAA aplica a productos y servicios vendidos a consumidores finales dentro de la Unión: comercio electrónico, banca al consumidor, transporte, libros electrónicos, comunicaciones electrónicas, servicios audiovisuales bajo demanda y hardware terminal.
- El umbral técnico principal es la norma EN 301 549, que incorpora WCAG 2.1 nivel AA como línea base.
- Las cinco categorías de infracción más frecuentes en España (julio-diciembre 2025): formularios inaccesibles, multimedia sin alternativas, navegación por teclado rota, contraste inadecuado y ausencia de declaración de accesibilidad publicada.
- Las herramientas automáticas detectan el 30-40% de los problemas: auditar solo con axe-core es responder al 10% del examen.
- Los overlays (accessiBe, UserWay, EqualWeb) no cuentan como cumplimiento; son complemento, nunca sustituto.
Qué cubre realmente el EAA
Conviene empezar con precisión. El EAA no convierte la web entera en espacio regulado. Aplica a productos y servicios concretos vendidos a consumidores finales dentro de la Unión:
- Comercio electrónico.
- Servicios bancarios al consumidor.
- Transporte de pasajeros.
- Libros electrónicos.
- Comunicaciones electrónicas incluyendo la centralita de emergencias.
- Servicios audiovisuales bajo demanda.
- Hardware terminal como cajeros automáticos y dispositivos de telecomunicaciones.
Las empresas que venden exclusivamente a otras empresas, los sitios institucionales no comerciales o las aplicaciones internas quedan fuera del ámbito del EAA, aunque pueden estar sujetas a la Web Accessibility Directive del sector público o a normativas nacionales.
El umbral técnico principal es la norma EN 301 549, que incorpora WCAG 2.1 nivel AA como línea base. Nada revolucionario en el contenido, pero la diferencia es que por primera vez se aplica con fuerza de ley y con autoridades nacionales con competencia sancionadora. En España la Secretaría de Estado de Digitalización y Inteligencia Artificial asumió la función, con el Observatorio de Accesibilidad Web coordinando auditorías y un régimen sancionador que puede llegar a un millón de euros por infracción muy grave.
Quedan fuera también las microempresas que presten servicios, definidas como menos de diez empleados y facturación inferior a dos millones. La tendencia interpretativa de los primeros expedientes es que la obligación recae en quien comercializa el producto al consumidor final, independientemente de quién lo haya construido materialmente.
Los primeros expedientes sancionadores
En España, entre julio y diciembre de 2025, se abrieron alrededor de cuarenta expedientes formales según los datos publicados por la Secretaría de Estado. La mayoría se concentraron en comercio electrónico mediano, servicios bancarios online y plataformas de transporte. Los patrones son reveladores: más del setenta por ciento de las infracciones detectadas se agrupan en cinco categorías básicas:
- Formularios y flujos de compra con validación inaccesible — errores que aparecen sin asociación semántica al campo, resúmenes de error no anunciados a lectores de pantalla, botones sin etiqueta accesible.
- Contenido multimedia sin alternativas — vídeos de marketing con subtítulos automáticos mal sincronizados o sin subtítulos, audios informativos sin transcripción.
- Navegación por teclado rota — menús desplegables que no responden a tabulador, componentes personalizados como calendarios o selectores de talla que atrapan el foco o saltan al azar.
- Contraste y tamaños de texto inadecuados — sigue siendo el error más fácilmente detectable automáticamente y uno de los que más se penalizan: si se detecta con herramientas automáticas, no haberlo corregido es imperdonable.
- Ausencia de declaración de accesibilidad publicada — obligatoria en sitio visible con información sobre nivel de cumplimiento, canales de contacto y plan de mejora. Su omisión es infracción formal independiente del nivel real de accesibilidad.
Errores operativos comunes durante 2025
Observando empresas de todos los tamaños durante el segundo semestre, emergen cuatro patrones preocupantes:
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Automatización exclusiva — instalar axe-core o similares en CI y declarar victoria cuando no aparecen errores. Las herramientas automáticas detectan entre el 30 y el 40 por ciento de los problemas reales, y prácticamente nada de lo que tiene que ver con coherencia semántica, estructura del contenido o usabilidad con lector de pantalla. Auditar solo con ellas es responder al 10% del examen.
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Delegar en overlays — empresas como accessiBe, UserWay o EqualWeb vendieron durante años la promesa de que un script añadido a la página convertía cualquier sitio en accesible. El EAA ha dejado clara esa mentira: un overlay puede facilitar ajustes visuales al usuario final, pero no corrige código inaccesible. La posición interpretativa inicial es que un overlay es un complemento, nunca un sustituto.
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Acumular la auditoría en las últimas semanas — varios equipos hicieron sprints de remediación en mayo y junio de 2025 que solucionaron problemas superficiales pero dejaron intactos los estructurales: sistemas de diseño con componentes personalizados inaccesibles por construcción, flujos de interacción complejos con ARIA mal usado. La deuda se arrastra y aparece en cada auditoría posterior.
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Tratar accesibilidad como proyecto puntual — los productos digitales cambian constantemente; cada release puede introducir regresiones. Equipos que aprobaron una auditoría en mayo y no integraron controles continuos se encontraron con expedientes en otoño tras incorporar nuevas funcionalidades que rompieron lo ya corregido. El EAA exige mantenimiento del cumplimiento, no certificación única.
Qué funciona
Frente a esos errores, las empresas que han entrado en 2026 con buena postura comparten tres patrones reconocibles:
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Accesibilidad en el sistema de diseño desde el nivel de componente — si los botones, formularios y navegación del sistema de diseño son accesibles por defecto, el equipo de producto hereda cumplimiento gratis al consumir el sistema. Esto ahorra cientos de revisiones puntuales. Es la misma lógica que aplicamos en infraestructura: como señalamos en accesibilidad WCAG básica, el componente accesible nace en el design system, no en el último sprint.
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Auditoría humana regular — contratar auditores con discapacidad para revisar flujos críticos trimestralmente detecta problemas que ningún script encuentra. Las empresas que han hecho esto en 2025 tienen menos expedientes abiertos y remediaciones más eficaces. El coste es razonable comparado con las sanciones.
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Documentación viva de cumplimiento — mantener la declaración de accesibilidad como documento vivo con fechas reales de revisión, matriz de conformidad por área del producto y plan de remediación con compromisos fechados envía una señal clara al regulador. Varios expedientes se cerraron sin sanción precisamente porque la empresa podía demostrar proceso continuo aunque tuviera problemas puntuales.
Cómo priorizar
Para los equipos técnicos que entran al calendario aún corriendo detrás, la pregunta práctica es dónde concentrar esfuerzo. La recomendación es empezar por las cinco categorías donde se han concentrado las sanciones: formularios y validación, multimedia, teclado, contraste, declaración publicada. Eso cubre probablemente el sesenta por ciento del riesgo sancionador con una fracción menor del esfuerzo total.
Después, priorizar los flujos críticos del producto: alta de usuario, compra, gestión de cuenta, contacto con soporte. Si estos son accesibles, el riesgo real y el reputacional están cubiertos. El resto del producto puede remediarse con un calendario realista sin exponer al riesgo máximo. La accesibilidad plena no se consigue en un trimestre, pero cumplir con la parte crítica sí.
El error a evitar es la parálisis del perfeccionismo. La administración ha sido relativamente razonable en su primer año aplicando el principio de que empresa con plan documentado y progreso demostrable recibe trato distinto que empresa sin plan ni remediación. Entrar con un plan por fases y ejecutar mensualmente es infinitamente mejor que buscar perfección inalcanzable.
Conclusión
Tras seis meses observando cómo se aplica el EAA en la práctica, la regulación ha funcionado como se esperaba: ha movido a las empresas de tratar la accesibilidad como tema de buena voluntad a tratarla como obligación contable. No se ha convertido en una guerra sancionadora arbitraria ni en un ejercicio de transformación completa del ecosistema digital europeo. Ha elevado el suelo sin empujar mucho el techo.
Para los equipos técnicos, el mensaje práctico: integrar la accesibilidad en los procesos normales de desarrollo es más barato y más efectivo que tratarla como proyecto especial recurrente. Las empresas que lo han entendido ya están ahorrando esfuerzo y riesgo; las que siguen tratándola como molestia externa pagarán ese sobrecoste durante años, tanto en sanciones como en trabajo de remediación acumulado que sale mucho más caro que haberlo hecho bien desde el inicio.