Un año después de que GraphRAG saliera de laboratorio, queda una estadística clara: funciona donde la información corporativa tiene relaciones densas, falla donde solo hay documentos sueltos. Patrones, costes y decisiones de arquitectura que han sobrevivido.
Los grafos de conocimiento llevaban dos décadas esperando su momento. Con los LLM como puente entre texto y ontología, y el patrón GraphRAG ya maduro, la tecnología vuelve al primer plano. Toca revisar por qué ahora sí encaja y dónde conviene usarla.
GraphRAG lleva más de un año en uso empresarial real: durante la indexación, un LLM construye un grafo de conocimiento que responde bien a preguntas globales sobre un corpus, justo donde el RAG clásico falla porque ningún fragmento aislado contiene la respuesta completa. Aquí comparo costes de indexación, casos donde compensa y el patrón híbrido que se ha impuesto entre equipos.
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